¿Por qué?
No entiendo el motivo, pero odio ir por la calle y que cualquiera pueda decirme cosas, especialmente los albañiles, que se ve que en su contrato hay una cláusula para que sean lo más ordinarios en sus "piropos". Pero no son los únicos. Y a mí realmente me molesta, porque yo no voy por la calle diciéndo lo que pienso de cada persona que veo: eres calvo, tienes barriga, que feo eres....
Por eso, cada vez que alguno me dice algo, no me da la gana de quedarme callada, (se entiende que es cuando son unos bordes) y me doy la vuelta y les contesto, con lo primero que se me pase por la cabeza, porque creo que no tengo por qué aguantar calificaciones de desconocidos. Me pone enferma.
A ver si el mundo cambia ya de una vez y se nos deja de considerar a las mujeres como simples objetos sexuales.


